-¡Despierta marmota, qué llegamos tarde!-Patricia siempre se levantaba con muy buen humor, y venía a despertarme a mí.
-Cinco minutos..
-Te doy cinco segundos o empiezo a hacerte cosquillas.
-He dicho cinco minutos.
-1, 2, 3, 4 y.. ¡arriba!-Me empezó a hacer cosquillas en las costillas, mi punto débil.
-No no no no no, paaaaaraaaaaaaaaaaaa.-Me revolvía en el colchón para que parase y no me hiciera cosquillas, pero a ella la daba igual, ya había empezado a hacerme cosquillas. Estaba pérdida.
-¡Qué te levaaaaaaaaaaantes!
-Déjame dormir 5 minutos más pesada.
-Con que pesada ¿eh? Te vas a cagar..-Escuché como bajó corriendo al piso de abajo, y pensé que se había cansado ya, que me iba a dejar dormir esos 5 minutos, pero no..
-¡Toma agua!
-AAAAAAAAAAH, Patricia te mato, te mato, ¡te mato!
-Lo siento tía, tenías que ducharte..
-Vete a la mierda, ahora vas sola a clase.
Así empezaban la mayoría de mis días, quitando el detalle del agua.. será asquerosa, esta no se la perdono, la próxima vez que me despierte yo antes que ella se va a enterar. Ya se me ocurrirá algo.. Me vestí corriendo y bajé a desayunar, como siempre un colacao bien calentito y para clase, no podía comer nada por las mañanas cuando tenía examen, me sentaba mal y terminaba vomitando. Aquel día teníamos examen de Inglés, mi asignatura favorita. Tenía un don para el Inglés, y tenía claro que algún día, en un futuro, me iría a pasar unas vacaciones a Londres.
Como cada mañana, Patricia y yo íbamos juntas a clase en su coche. Era rica, así que sus padres la permitían todos los caprichos que quería, bueno, a ella y a mí, me trataban como su verdadera hija. De camino a clase pusieron en la radio una de mis canciones favoritas, Someone Like You, y me puse a cantarla a todo volumen.
-Tía, cantas genial, deberías presentarte a algún concurso o algo..
-Mira que eres pesada eh, siempre me dices lo mismo, y ya sabes que no, que además canto fatal.
-Eli, cantas que da gusto, no sé porque no me haces caso.. Seguro que si te presentases a algo las discográficas se pelearían por ti..
-Pesada, exagerada, y mentirosa.. Menuda hermana me ha tocado madre mía..
-¿A qué te dejo tirada aquí en la acera?
-No hay.. -No me dejó terminar la frase y me cortó.
-¿Qué no? No me retes querida hermanita, que paro y te obligo a bajar.
-Vale vale.. perdón.
Llegamos al colegio hablando de mil cosas, ella estaba nerviosa por el examen de Inglés, no se le daba tan bien como a mí, pero siempre aprobaba con buena nota. Intenté tranquilizarla, las dos sabíamos que en aquel examen nos jugábamos mucho, pues era el 90% de la nota, y queríamos tener buenas notas siempre. Entramos a clase y nos sentamos cada una en su sitio, estábamos en parejas, así que nos sentábamos juntas. A primera hora matemáticas.. buf, la asignatura que menos me gusta, y encima a primera hora.. Si es que así no hay quien empiece bien el día. Por suerte, las tres primeras horas pasaron rápido, ahora teníamos recreo, y después Inglés.. ya estaba nerviosa. Salimos fuera a comer algo, pero como no, se le acercaron todos a Patricia, y me dejaron apartada. Fui a sentarme al lado de un árbol, con mi móvil y mi música, era mi media hora como marginada social, como la que nadie quiere.. era la primera media hora diaria en la que ya empezaba a rayarme. Siempre sola, siempre recibiendo insultos, viendo como todos los demás te apartan, como nadie te quiere, como no se preocupan por ti, como nadie nota tu ausencia.. Era doloroso, pero me había costumbrado. Aquella media hora del día era el primer reto de cada día. Sí, mi reto era no llorar.
Le di al play en el móvil, empezó a sonar mi vida. Sí, de mis auriculares no salía música, salía mi vida contada en canciones. Aunque a veces ni siquiera la música me entiende, y ahí es cuando sabes, que, dolorosamente, no puedes hacer nada, ahí es cuando te das cuenta de que has tocado fondo, de que no puede hundirte más. Ahí es cuando te das cuenta de que no puedes salir del pozo.
Pasaron los 15 primeros minutos del patio, y noté como alguien se me acercaba.
-Hola Elisa.-Levanté la cabeza, y me sorprendió ver quien era aquella persona.
-Ho..ho..hola Dani.
-¿Por qué estás aquí sola?-Me sorprendía que él, uno de los chicos más populares del colegio, y también uno de los más creídos, me hablase.
-Porque aquí estoy bien, aquí nadie me molesta, estoy a gusto.
-¿Estás a gusto sola?
-Estoy a gusto donde nadie me insulte, ni se ría de mí, ni me moleste..
-Pues vaya.. si eso es lo que quieres, te dejo sola.
-Gracias, hasta luego.
¿Dani hablándome? En fin, ya había venido a reírse de mí.. pues no, hoy no tenía ganas, ya estaba cansada..
Sonó el timbre, y fui a clase corriendo para empezar cuanto antes el examen. Cuando iba a entrar por la puerta, vi a Patricia viniendo con Dani, los dos me miraron y se callaron.. Que Dani hablase de mí me lo esperaba, pero, ¿Patricia? ¿Por qué se callaba?
-¡Todos a vuestro sitio!
La profesora de Inglés nos pegó un chillido a todos, y entramos corriendo a clase. El examen, sin duda, lo había bordado, como todos los de Inglés. Salí antes de clase, y me senté en el banco de fuera, me puse a pensar, y empecé a llorar. No sabía bien porqué, pero había entrado en una depresión tan grande que no podía ni con mi sombra.. Salí a la calle, le mandé un mensaje a Patricia diciéndola que me encontraba mal, y que nos veíamos en casa. Sí, me encontraba mal, no sabéis lo duro que es que te duela hasta el alma.
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