*Miércoles*
[Dani]
[Dani]
Llegaba tarde al colegio y a primera hora teníamos Lengua. Joder Dani, no puedes llegar tarde, ¡qué el examen es el viernes! Me vestí corriendo y salí de casa. Cogí las llaves del coche y me despedí de mis padres. Nunca iba a clase en coche, pero en días como hoy era necesario, además no paraba de llover, y odiaba llevar paraguas.
Entré a clase y ya estaban todos sentados esperando a la profesora que, llegó un segundo más tarde de que yo entrase.
-Señorito Fernández, siéntese ya.
-Sí señorita, perdón.
Como odiaba a aquella mujer, era insoportable. Todos los días venía de mal humor, y empezar con ella a las 8 de la mañana hacía que yo también lo estuviese. Pero aquel día era diferente, no sabía por qué, me había levantado feliz, a pesar de llegar tarde. Algo dentro de mí había cambiado, era algo raro, no sabría como definirlo, aquella noche había soñado algo que me hacia reír, pero que, pensándolo bien.. no estaría mal que se cumpliera.
Miré a Elisa, me preguntaba si la importaría venir esta tarde otra vez a mi casa a ayudarme con Lengua, hoy la veía distinta a ella también. ¿Qué me estaba pasando? Hoy tenía un positivismo que hasta a mí me extrañaba. Yo siempre estaba feliz, pero es que hoy.. menos mal que no he desayunado, sino pensaría que mi madre me ha puesto algo en el café.
¡Por fin se ha terminado la tortura!
-Elisa, ¿esta tarde tienes algún plan?
-Mmm.. No sé, ¿por qué lo preguntas?
-¿Puedes venir otra vez a mi casa y explicarme lengua?
-¿Otra vez? Bueno.. vale, pero hoy no quiero churros que engordo.
-Que boba eres, de verdad.-Que engorda dice, ¡si está perfecta!
-Bueno, ¿entonces a qué hora?
-¿A la de ayer? ¡Pero no llegues tarde!
-Prometido señorito Fernández.
-¡Qué no me llames así que me recuerdas a la profe de Lengua!
-Por eso lo hago, ¿qué te voy a enseñar? Lengua ¿no? Pues así me meto en el papel.
[Elisa]
Entre clases y clases Dani y yo habíamos hablado más que en todos los años que llevábamos en la misma clase. Empezábamos a ser.. ¿amigos? Bueno, dejémoslo en un "intento de amigos." Sí, me gusta esa palabra "intento de amigos." Porque no lo eramos, ni lo hemos sido nunca ni lo vamos a ser, después de todo, perdonarle sería demasiado difícil, pero mejor eso que ser enemigos, ¿no?
El reloj de mi habitación marcaba las 16:15 y eso significaba que tenía que salir ya de casa para poder llegar a tiempo, así que empecé a prepararme. De pronto entró Patricia en mi habitación y me preguntó si quería que me llevase ella en coche a casa de Dani, que con lo que llovía, me iba a empapar. Acepté encantada, ¡así no tenía que salir ya de casa!
-Hombre, si llegas antes y todo.
-Que gracioso, es que Patri me ha traído en coche.
-¿Y por qué no ha entrado ella también?
-Eso la he dicho yo, que entrase, pero no quería, decía que no quería molestar..
-De verdad, que hermana tienes..
-La mejor.
-Cierto.
Fuimos a su habitación y sacó todos los apuntes que habíamos hecho el día anterior entre los dos, los libros y unos cuantos bolígrafos. Le volví a explicar todo y empezamos a hacer ejercicios para que practicase, y, la verdad es que no lo hacía nada mal. Aunque decía cada burrada.. Ya entendía por qué sacaba treses..
-¡Qué hambre tengo!
-Pues come hijo, si estás en tu casa.
-Ya, pero estamos estudiando.
-Podemos hacer un descanso si quieres. -Me miraba con carita de niño bueno, que gracia me hacía cuando se ponía así.
-Sí por favor..¿Tú quieres algo?
-No gracias, no tengo hambre.
-¿Seguro?
-Seguro.
-Está bien, pues ahora vuelvo. Dame 3 minutos.
Y en 3 minutos exactos estaba allí de vuelta. Traía galletas y un café, "¿quieres?" me dijo. Le respondí ochocientas veces que no, pero terminó dándomelas a la boca.
-¡Dani!
-¿Qué?
-¡Qué no quiero más!
-Venga, la última..
-Eso me has dicho hace 3 galletas.
-Y esta es la quinta que te comes.
Mojó la galleta en el café y empezó a hacer el avión para dármela, parecía un niño pequeño. Sin duda, cambiaba un montón cuando estábamos a solas.
-Abre la boca venga.
-Que no quiero.
-La última he dicho.
-La última y no más, ¿eh?-Abrí la boca, pero justo cuando me iba a meter la galleta en la boca se rompió y terminó en mi pantalón.-¡AAAAAAAAAH!
-Lo siento, lo siento, lo siento, de verdad.
-Joder, mis pantalones favoritos.
-De verdad Elisa, lo siento mucho.
-No te preocupes, ya se les quitará la mancha. ¿Seguimos?
Seguimos estudiando como si nada hubiese pasado, hasta que llegó la hora de irse.
-¿Quieres que te lleve a casa en coche?
-No te preocupes, no hace falta.
-Venga que sí, que está lloviendo mucho, y además no me importa.
-No hace falta Dani, de verdad.
-Vienes a mi casa a explicarme Lengua, te mancho el pantalón, tienes paciencia conmigo.. ¿no me vas a dejar hacerte yo este favor?
-Ay, mira que eres pesado eh.. Vale, llévame a casa.
[Dani]
Llegamos al portal de su casa y vi como se bajó del coche. Yo también me bajé para acompañarla al portal, la tarde de hoy había sido distinta. Elisa era distinta, me transmitía algo especial, algo que nunca antes me había transmitido nadie. Me transmitía confianza y seguridad, ahora me arrepentía de todo lo que la había hecho sufrir. Llegamos al portal y, cuando fuimos a despedirnos, tuve la sensación de que ninguno de los dos quería irse. Estábamos a gusto juntos, riéndonos, hablando, contándonos cosas.. Era idiota por haberla hecho sentir tan mal, ahora me estaba dando cuenta de que valía muchísimo más que todas aquellas chicas que la humillaban y que se reían de ella. Elisa valía más que mucha gente que conocía, y me lo había demostrado estos dos días.
-Bueno Dani, tengo que subir ya, hasta mañana.
-Hasta mañana Eli, que descanses.
-¿Me has llamado Eli?
-Sí, ¿no te gusta?
-No, todo lo contrario. Es que Eli sólo me lo llaman Patricia y mis padres, se me ha hecho raro simplemente.
-Es que me gusta más que Elisa, es como más de confianza, ¿no crees?
-Estoy totalmente de acuerdo.
-Pues a partir de ahora siempre te llamaré Eli.
-¿Y qué dirán tus amigos?
-A ellos también les parecerá que es más bonito Eli que Elisa.
Nos dimos dos besos y nos despedimos con una sonrisa, pero lo que yo no sabía era que esa sonrisa, aquella noche, me iba a traer de cabeza y aparecería en cada uno de los sueños que tendría.
¡Por fin se ha terminado la tortura!
-Elisa, ¿esta tarde tienes algún plan?
-Mmm.. No sé, ¿por qué lo preguntas?
-¿Puedes venir otra vez a mi casa y explicarme lengua?
-¿Otra vez? Bueno.. vale, pero hoy no quiero churros que engordo.
-Que boba eres, de verdad.-Que engorda dice, ¡si está perfecta!
-Bueno, ¿entonces a qué hora?
-¿A la de ayer? ¡Pero no llegues tarde!
-Prometido señorito Fernández.
-¡Qué no me llames así que me recuerdas a la profe de Lengua!
-Por eso lo hago, ¿qué te voy a enseñar? Lengua ¿no? Pues así me meto en el papel.
[Elisa]
Entre clases y clases Dani y yo habíamos hablado más que en todos los años que llevábamos en la misma clase. Empezábamos a ser.. ¿amigos? Bueno, dejémoslo en un "intento de amigos." Sí, me gusta esa palabra "intento de amigos." Porque no lo eramos, ni lo hemos sido nunca ni lo vamos a ser, después de todo, perdonarle sería demasiado difícil, pero mejor eso que ser enemigos, ¿no?
El reloj de mi habitación marcaba las 16:15 y eso significaba que tenía que salir ya de casa para poder llegar a tiempo, así que empecé a prepararme. De pronto entró Patricia en mi habitación y me preguntó si quería que me llevase ella en coche a casa de Dani, que con lo que llovía, me iba a empapar. Acepté encantada, ¡así no tenía que salir ya de casa!
-Hombre, si llegas antes y todo.
-Que gracioso, es que Patri me ha traído en coche.
-¿Y por qué no ha entrado ella también?
-Eso la he dicho yo, que entrase, pero no quería, decía que no quería molestar..
-De verdad, que hermana tienes..
-La mejor.
-Cierto.
Fuimos a su habitación y sacó todos los apuntes que habíamos hecho el día anterior entre los dos, los libros y unos cuantos bolígrafos. Le volví a explicar todo y empezamos a hacer ejercicios para que practicase, y, la verdad es que no lo hacía nada mal. Aunque decía cada burrada.. Ya entendía por qué sacaba treses..
-¡Qué hambre tengo!
-Pues come hijo, si estás en tu casa.
-Ya, pero estamos estudiando.
-Podemos hacer un descanso si quieres. -Me miraba con carita de niño bueno, que gracia me hacía cuando se ponía así.
-Sí por favor..¿Tú quieres algo?
-No gracias, no tengo hambre.
-¿Seguro?
-Seguro.
-Está bien, pues ahora vuelvo. Dame 3 minutos.
Y en 3 minutos exactos estaba allí de vuelta. Traía galletas y un café, "¿quieres?" me dijo. Le respondí ochocientas veces que no, pero terminó dándomelas a la boca.
-¡Dani!
-¿Qué?
-¡Qué no quiero más!
-Venga, la última..
-Eso me has dicho hace 3 galletas.
-Y esta es la quinta que te comes.
Mojó la galleta en el café y empezó a hacer el avión para dármela, parecía un niño pequeño. Sin duda, cambiaba un montón cuando estábamos a solas.
-Abre la boca venga.
-Que no quiero.
-La última he dicho.
-La última y no más, ¿eh?-Abrí la boca, pero justo cuando me iba a meter la galleta en la boca se rompió y terminó en mi pantalón.-¡AAAAAAAAAH!
-Lo siento, lo siento, lo siento, de verdad.
-Joder, mis pantalones favoritos.
-De verdad Elisa, lo siento mucho.
-No te preocupes, ya se les quitará la mancha. ¿Seguimos?
Seguimos estudiando como si nada hubiese pasado, hasta que llegó la hora de irse.
-¿Quieres que te lleve a casa en coche?
-No te preocupes, no hace falta.
-Venga que sí, que está lloviendo mucho, y además no me importa.
-No hace falta Dani, de verdad.
-Vienes a mi casa a explicarme Lengua, te mancho el pantalón, tienes paciencia conmigo.. ¿no me vas a dejar hacerte yo este favor?
-Ay, mira que eres pesado eh.. Vale, llévame a casa.
[Dani]
Llegamos al portal de su casa y vi como se bajó del coche. Yo también me bajé para acompañarla al portal, la tarde de hoy había sido distinta. Elisa era distinta, me transmitía algo especial, algo que nunca antes me había transmitido nadie. Me transmitía confianza y seguridad, ahora me arrepentía de todo lo que la había hecho sufrir. Llegamos al portal y, cuando fuimos a despedirnos, tuve la sensación de que ninguno de los dos quería irse. Estábamos a gusto juntos, riéndonos, hablando, contándonos cosas.. Era idiota por haberla hecho sentir tan mal, ahora me estaba dando cuenta de que valía muchísimo más que todas aquellas chicas que la humillaban y que se reían de ella. Elisa valía más que mucha gente que conocía, y me lo había demostrado estos dos días.
-Bueno Dani, tengo que subir ya, hasta mañana.
-Hasta mañana Eli, que descanses.
-¿Me has llamado Eli?
-Sí, ¿no te gusta?
-No, todo lo contrario. Es que Eli sólo me lo llaman Patricia y mis padres, se me ha hecho raro simplemente.
-Es que me gusta más que Elisa, es como más de confianza, ¿no crees?
-Estoy totalmente de acuerdo.
-Pues a partir de ahora siempre te llamaré Eli.
-¿Y qué dirán tus amigos?
-A ellos también les parecerá que es más bonito Eli que Elisa.
Nos dimos dos besos y nos despedimos con una sonrisa, pero lo que yo no sabía era que esa sonrisa, aquella noche, me iba a traer de cabeza y aparecería en cada uno de los sueños que tendría.
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